El cáñamo industrial vuelve a crecer con fuerza en España donde se está produciendo un resurgimiento de su cultivo. Esta planta ya crecía silvestre y se cultivaba en muchos lugares del planeta mucho antes de que hubiese leyes que regulasen su cultivo.

Durante los últimos años el concepto de la industria moderna del cáñamo se ha transformado rápidamente y, de ser una fantasía pasa a ser una realidad. La presencia física de los productos elaborados con esta planta ha tenido un gran impacto en nuestra imaginación colectiva, tal vez más que la información sobre la importancia que tuvo el cáñamo en el pasado, simiente de su resurgimiento.

El cáñamo ha sido una planta utilizada desde los tiempos más remotos. Del cáñamo se han hecho diversos usos: por sus fibras, por sus principios activos como remedio curativo o como alucinógeno. El sentido común y la experiencia, nos ha llevado a la conclusión de que la agricultura ecológica no solo es viable y rentable, sino que es vital, la única vía para garantizar la vida humana en el planeta por largos siglos. Una agricultura sostenible y sana es la base para un desarrollo equilibrado y a largo plazo, hay que recuperar la simbiosis con el entorno, no solo esquilmar y explorar. Buscar cultivos locales mejor adaptados a las condiciones medioambientales, más resistentes, que den poco trabajo y que sus costes sean mínimos. Buscar materias primas sostenibles, alternativas al petróleo y a la madera.

El cáñamo es uno de estos cultivos, materia prima para más de 25.000 productos biodegradables y de obtención sencilla, biológica y ambientalmente correcta. El cultivo del cáñamo no precisa de pesticidas y herbicidas, tiene un rendimiento elevado y mejora la estructura del suelo. Tradicionalmente se usaba para limpiar el campo antes de plantar, como cosecha de barbecho que después quemaban para evitar corrimientos de tierra y perdidas de agua.

El cáñamo proviene de la misma planta que la marihuana. Además, es la planta más utilizada por la humanidad desde hace 100.000 años. En el siglo XX, se identificaron tres variedades de la especie herbácea Cannabis sativa L.: Sativa, Indica, y Ruderalis. A partir de las variedades sativa y ruderalis, y mediante unos cuantos años de selección genética, se han conseguido variedades que apenas contienen THC (tetrahidrocannabinol) por lo que presentan nulos efectos psicoactivos.

Hace más de 10 años que existen las asociaciones cannábicas en España, las cuales han crecido en el territorio nacional de una forma exponencial siendo constituidas las primeras en País Vasco, Cataluña, Andalucía, Valencia, y Madrid. En la actualidad podemos encontrar varias constituidas en cada Comunidad Autónoma, siendo un total de seiscientas organizaciones del sector del cannabis. Este tipo de asociaciones se crearon en un primer momento con la intención de poder cultivar cannabis de forma privada y lúdica, pero en los años sucesivos dichos organismos se dieron cuenta de la gran demanda creada por los propios usuarios terapéuticos ya que al consumir cannabis algunas personas enfermas sentían mejora paliando sus dolores.

Desde hace más de 5000 años se ha utilizado el cannabis de forma medicinal, hasta el año 1937, donde se ilegalizó la planta por motivos comerciales. Dicha prohibición fue marcada por la aparición de fibras sintéticas, más rentables y duraderas, y también se prohibió su cultivo por ser empleado como medio para obtener droga (Escohotado, 1997). Este concepto se ha extendido a nivel mundial consiguiendo que Estados Unidos tenga ya regulado en 23 de sus estados el cannabis medicinal.

También podemos encontrar esa regulación en los países como Canadá, República Checa, Holanda, Portugal, Italia, Alemania, Uruguay, México, Argentina, Chile (en proceso de regulación) e Israel, siendo éste último pionero en la investigación de cannabis medicinal y sus componentes. En Israel encontramos la Universidad Hebrea de Jerusalén en la que se encuentra Raphael Mechoulam, profesor israelí de química médica y productos naturales en la Universidad Hebrea, célebre por haber aislado y determinado la estructura y síntesis total de la molécula Δ9-tetrahidrocannabinol (THC), el principal ingrediente activo de la marihuana (Cannabis sativa) y por sus trabajos con el sistema endocannabinoide.

El problema que se presenta con la planta del cannabis es una molécula llamada THC (delta-9-tetrahidrocannabinol) la cual es psicoactiva y es considerada como droga. A partir de este problema planteado es cuando entra a formar parte la idea de investigar la planta del cáñamo ya que contiene los mismos cannabinoides que la planta de cannabis, alrededor de 113, y más de 100 terpenos ideales para la medicina. La ventaja del cáñamo industrial es su legalidad a nivel Europeo y hay más de cien variedades de semillas de cáñamo industrial certificado. En este sentido, el Real Decreto 1729/1999 del 12 de noviembre de 1999 autoriza 25 variedades de cáñamo industrial para el cultivo en España. Las semillas de estas variedades tienen que estar certificadas por la UE para que su cultivo sea legal. El Real Decreto también establece las normas para conceder las subvenciones económicas para el lino y el cáñamo destinados a la producción de fibras.

Actualmente, la Unión Europea (UE) permite la producción de cáñamo industrial y hortícola cuando el contenido en tetrahidrocannabinol (THC), el elemento psicoactivo que contiene, se encuentra por debajo del 0,2%

(tradicionalmente el límite estaba fijado en 0,3% pero fue modificado en 2002), ya que hay subespecies y variedades de Cannabis sativa que contienen entre 0,5 y 5%, de las que se obtienen la marihuana.